sábado, 2 de febrero de 2008

EN EL CORAZÓN DEL FRÍO,DE VUELTA AL MUNDO DE LA LUZ


El Sabbath de Imbolg, conocido también por la tradición popular como Candelaria, se celebra usualmente el 2 de Febrero (momento astrológico: el sol a 15º de Acuario, se asocia al elemento Aire).
El ciclo anual es una rueda que gira y gira, y nos trae las estaciones de la tierra y el alma, se las lleva y las vuelve a traer en un eterno retorno, que llegado el momento devendrá idéntico a sí mismo.
Imbolg es el primer latido de la primavera en el corazón del frío,nos recuerda que el buen tiempo llegará y la tierra se cubrirá de vida,es un momento en el que debemos ser extremadamente observadores y hacer los preparativos para un viaje de retorno al mundo de la actividad externa.
Siguiendo con la propuesta del monográfico de Mabon, pondremos atención a lo que Imbolg significa en el viaje de descenso al Inframundo. Podríamos decir que la festividad está bajo la advocación de la Anciana Oscura, por ser ella quien decide sobre el tránsito de las almas de la vida a la muerte, y de la muerte a la vida.
Cuando los Dioses/as y Heroes/Heroínas o nosotros mismos descendemos al Inframundo respondemos a su llamada, y ella nos aguarda; bien para hacernos enfrentar a nuestra propia sombra, bien para ir a rescatar algo que debe ser traído de vuelta al mundo de la luz.
Imaginemos que nos acercamos a un lago de oscuras aguas, buscando en reflejo de nuestra propia alma, que durante largo tiempo ha sido olvidada.. La Anciana Oscura nos acompaña en este tránsito, y con el tiempo tal vez nos haga partícipes de algo de su saber y su fortaleza para que también sean empleados bajo el manto de la mañana, y el fulgor del mediodía. Es su reino el amanecer tanto como el anochecer, por ello es justo rendirle tributo en este día
.
La festividad de Imbolg es también conocida como Imbolc, Oimelc, Brigantia, La Candelaria, Festival de las Luces, o Lá Fhéile Bríde, Día de Brígida
La Anciana Dama celta del Invierno, La Cailleach, renace como la Doncella Bríde (Brígida), Señora del fuego, la inspiración, la sanación, y patrona de los poetas.

lunes, 28 de enero de 2008

José Martí ,hombre soy y nada humano me resulta ajeno.


José Martí nació el 28 de enero de 1853 en la Habana, Cuba. Sus padres fueron Mariano Martí Navarro, procedente de Valencia y Leonor Pérez Cabrera, canaria, de Santa Cruz de Tenerife.

En 1868, año en que se produce el Grito de Yare, comenzó a colaborar en un periódico con intenciones políticas independentistas, lo que provocó su ingreso en prisión y más tarde su destierro a España, donde continuó sus estudios. Se estableció en Madrid y en 1871 publicó "El presidio político en Cuba", su primera obra en prosa. En 1873 se trasladó a Zaragoza donde estuvo 16 meses y consiguió licenciarse brillantemente en Derecho. En los posteriores cuatro meses se dedicó a terminar su licenciatura en Filosofía y Letras.


Al año siguiente viajó a París, donde conoció a Víctor Hugo y a Augusto Bacquerie. En este viaje terminó desembarcando en Veracruz, Méjico, donde estuvo durante dos años. Este período es trascendental en la vida de José Martí: comenzó a conocer la grandeza del pasado indígena y la del colonial, y contrajo matrimonio con Carmen Zayas Bazán, aunque su verdadero amor fue María García Granada, fuente de inspiración en sus poemas.

Amó con la pasión de los que olvidan de sí mismo. ¡Yo tengo un defecto -nos dice- amo mucho!
Idolatró a su madre intensamente; no pudo cuidar de ella "con mimo y con orgullo", como hubiera querido. Amo a su padre y sus hermanas, por supuesto a su tierra por la que ofrendó la vida, a los pobres del mundo

Amó y fue amado.

Halló siempre consuelo en la mujer, tanto que en otro de sus versos pudo autocalificarse de “gran descubridor” por haber hallado “la medicina de amar.

Nuestro Apóstol encontró en Guatemala el más grande amor de su vida inspirado por la jovencísima María García Granados, diez años menor que él cuando se conocieron (ella tenía solo quince), y a quien sin ninguna duda Martí cortejó cuando ya estaba comprometido con Carmen Zayas Bazan,

María lo amó con un amor sin límites, vio de inmediato en el cubano peregrino, el príncipe azul de sus ensueños de adolescente. Sin embargo, aquel encuentro que podía haber sido para ellos el inicio de una vida todo amor fue por el contrario, el principio de una gran tragedia. El poeta había dejado empeñada su palabra en México y allá fue más tarde a desposar a Carmen Zayas Bazán. La naturaleza frágil de la hija del general García Granados no soporto aquel golpe y María se doblo como una flor abatida por el viento. “Dicen que murió de frío, yo se que murió de amor” habría de cantar después el poeta en su tierna composición dedicada a su niña, la dulce María, cuyo nombre habría de llevar más tarde la chiquilla queridísima, en que fructifico otro gran amor de su vida.

La Niña de Guatemala

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente —¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.


miércoles, 23 de enero de 2008