viernes, 30 de abril de 2010




CAIN HEROE ARQUETÍPICO EN EL MUNDO ANTITÉTICO DE SARAMAGO.
Lic.Rafael Lara Valle
imagén MONTECRUZ

El héroe arquetípico presenta características que el mito ha enaltecido y que perviven en el inconsciente colectivo de toda la humanidad según la teoría de Jung.

El héroe arquetípico es un ser prodigioso que pasa por un proceso de transformación, tiene que realizar una serie de tareas, a veces non gratas como la de Hércules limpiando los establos de Augias o Caín amasando barro con sus pies. El héroe realiza hazañas imposibles de desempeñar por una persona común y corriente. Tal es el caso de Odiseo derrotando a Polifemo, hijo de Poseidón, Hércules destruyendo a la Hidra de Lerna o matando a las aves de Estinfale y actualmente el cine en 3D y sus efectos especiales ha puesto ante nuestros ojos la hazaña de Perseo decapitando a Medusa, venciendo escorpiones gigantes y aniquilando a un monstruo salido del mar, dejando frustrado al propio Hades, hermano de Zeus.

El héroe arquetípico tiene una función redentora, es el Mesías, el Salvador, el que viene a sacar a la humanidad del abismo Karmático en el que se ha hundido, pero que al final tiene que ofrendarse como víctima propiciatoria, sacrificando su vida como lo hizo Hércules abrasado en una hoguera, Edipo proscrito ciego, Prometeo encadenado en una roca y Jesús crucificado, todo por amor a la humanidad.

El caso del Caín de Saramago adquiere matices muy particulares que lo aproximan al concepto de antihéroe, terminó utilizando en Literatura para designar a los protagonistas de la novela picaresca como Lazarillo, Marcos Obregón o Estebanillo González, cuyas características “heroicas” los hacen caer en la antítesis del héroe clásico y no pocas veces hacen el ridículo o son molidos a palos como ocurre con el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, el cual merece un estudio aparte.

Caín es rescatado por Saramago del papel de villano con el que la tradición lo ha marcado como el primer parricida de la Historia Sagrada, compartiendo tristes honores con Judas Iscariote, el famoso traidor, que según el evangelio murió ahorcado por sus propios medios y que Jorge Luis Borges vio con ojos diferentes, interpretando que también él era parte del Plan divino, como hermano de Jesús, cuya participación fue necesaria para que el primogénito cumplirá con su papel redentor.

En la visión de Saramago, Caín responsabiliza a Dios por la muerte de su hermano Abel, dándose una inversión de arquetipos, pues Dios abandona su rol de Figura magnífica equivalente al Viejo Sabio, según la categorización jungneana, para convertirse en el Padre Terrible o brujo, hechicero que lo transforma en un arquetipo de la Sombra, similar al de Satán. En cambio Caín que culturalmente tiene la carga del arquetipo de la Sombra, se transforma en héroe, en figura protectora, al salvar a Isaac deteniendo el brazo fratricida de Abraham, es decir que se aproxima al rol del Viejo Sabio.

Cuando Dios recrimina a Caín por la muerte de Abel, el homicida le responde “… el primer culpable eres tú, yo habría dado mi vida por su vida, si no hubieses destruido la mía, quise ponerte a prueba, y quien eres para poner a prueba lo que tú mismo has creado” (pg. 39).

Y es que las ofrendas de Caín fueron despreciadas por el creador, recibiendo con beneplácito las de Abel, que según Saramago se ensañaba con su hermano:

“Y siempre la falta de piedad de Abel, la jactancia de Abel, el desprecio de Abel” (pág. 38).

Y Caín le dice a Dios, justificando su falta:

“maté a Abel porque no podía matarte a ti, pero en mi intención estás muerto”. (pg. 40)

En la literatura salvadoreña hay un antecedente de esta postura en “La ira del cordero” del dramaturgo y actor Roberto Arturo Menéndez, donde nos presenta al personaje que es el equivalente de Abel, siempre mofándose de su hermano cuyas ofrendas son rechazadas por el padre y el parricida también culpa a Dios, igual que en la obra de Saramago, disparando con su escopeta en dirección al cielo como queriendo exterminar a su creador.

Saramago, como sabemos, se ha declarado ateo en diversas entrevistas, y es que está en contra de ese dios fabricado por la mente humana para justificar y santificar sus errores. A Saramago le preocupa más los problemas del hombre, creados por el propio hombre y sostiene:

“Los problemas de Dios no me preocupan. Me preocupan los problemas de los hombres que se inventaron un dios que no hace más que darnos ratos malísimos. Quizás Dios exista (yo no lo creo), pero no tiene sentido que nos matemos en nombre de Dios”, nos dice en una entrevista publicada en el periódico español EL PAIS, en 1994.

Si bien el héroe, según la concepción griega, es un hombre divinizado que llega para restaurar el orden quebrantado por las fuerzas del mal, el héroe de Saramago, Caín, es un ser prodigioso muy humanizado que aparece para restaurar el gran error divino de crear una humanidad cruel, egoísta y desalmada, que es su propio reflejo, de allí que al final de la novela, no deja ninguna esperanza de sobrevivencia al exterminar a Noé y a toda su descendencia, obstruyendo el plan divino de una nueva humanidad postdiluviana y en un diálogo, utilizando el estilo directo libre, que es el que emplea el narrador, Saramago acota:

“Entonces la nueva humanidad que yo había anunciado, Hubo una, no habrá otra y nadie la echará de menos” (pg. 189).

Otra característica del héroe es que proviene de padres ilustres como el caso de Hércules, hijo de Júpiter y la reina Alcmena, si bien en el caso de Caín el lustre que le da el ser hijo de Adán y Eva, habitantes del Paraíso Terrenal, se ve opacado, ese prestigio, por su expulsión y la sentencia de ganarse el pan con el sudor de su frente. En el héroe clásico nos encontramos con un primitivo deseo de rebelión contra el padre, como se observa en el caso de Edipo y en el caso de Perseo, que al principio no quiere nada que provenga de su padre Zeus, como se ve reflejado en la película recién estrenada “Furia de Titanes”.

En el Caín de Saramago la rebelión es en contra del propio Padre Eterno, mediante un mecanismo de proyección que los héroes invierten al considerar psíquicamente que fue el padre el que quiso desprenderse del hijo. Esto se ve más gráficamente en el caso de Edipo. Y en el caso de Caín en el desprecio de Dios por sus ofrendas y a quien acusa de haber destruido su vida.

Otra característica que es necesario destacar consiste en “Las marcas del héroe” que lo auxilian y le sirven para salvar los obstáculos más inverosímiles, sin hacerlos totalmente invulnerables, como es el caso de Aquiles que está dotado de cualidades superiores a todos los demás guerreros, pero que tiene su débil talón que origina su muerte flechado por Paris; también tenemos como marcas la enorme fuerza de Hércules, la agudeza mental de Ulises y en el caso de Caín el don divino, rubricado en su frente, de no poder morir violentamente, ni siquiera el mismo Dios puede tocarlo. Cuando el héroe de Saramago le pide al Creador que lo mate recibe por respuesta:

“No puedo, la palabra de Dios no tiene vuelta atrás, morirás de muerte natural en la tierra abandonado y las aves de rapiña vendrán y te devorarán la carne” (pg. 189), pero esto ya no lo sentirá Caín pues estará inerte, como sí lo sintió en vida Prometeo, castigado por Zeus.

Todo héroe mítico pasa por varias etapas en su vida: Búsqueda, Iniciación y Sacrificio o inmolación como víctima propiciatoria.

La búsqueda la realiza Caín durante el transcurso de la novela. El héroe viaja en busca de su misión, de su destino ¿Cuál es la búsqueda y misión de Caín? Constatar la evolución histórica de la humanidad creada por Dios, y comprobar sus acciones erráticas, su falta de misericordia al ordenar el exterminio de ancianos, mujeres y niños en diferentes ocasiones, ya sea alentando una “guerra santa” de conquista territorial, poniendo a prueba a sus servidores o por causa de sus pecados. En el caso de Sodoma, prometió no accionar contra ella si se encontraba en ella algún justo o ser inocente, y ¿Acaso no había niños?, se pregunta Caín. Todo esto lo lleva a la conclusión de que Dios y la humanidad no valen la pena y no merecen una nueva oportunidad.

En cuanto a la etapa de la iniciación, la realiza Lilith, en el caso de Caín, la cual le enseña todos los secretos de alcoba que convierten al hijo de Adán en un experto en artes maritales las que hábilmente pone en práctica posteriormente con las hijas de Lot, con las nueras de Noé e incluso con la misma esposa del venerable capitán del arca que pretendía salvar a la humanidad, con todo y animales, por mandato del Señor, incluyendo el borrico que Caín metió de contrabando.

Lilith es el personaje estrella de Saramago, presentada por Isaías, en la Biblia, de la siguiente manera: “Y en sus palacios crecerán las zarzas, en sus fortalezas las ortigas y los cardos, y serán moradas de chacales y refugio de avestruces. Perros y gatos salvajes se reunirán allí, y se juntarán allí los sátiros. También allí Lilith descansará y hallará su lugar de reposo” (Isaías 34, 13). El lugar lo ubica Isaías en la tierra de Edom, habitada por los descendientes de Esaú, los edomitas o idumeos.

Según la tradición Lilith era una mujer muy bella y voluptuosa, tal como nos la presenta Saramago, seductora y lujosamente vestida:

“Lilith estaba sentada en un escaño de madera trabajada, llevaba un vestido que debía de valer un potosí, una prenda que exhibía sin ningún recato un escote que dejaba ver la primera curva de los senos y permitía adivinar el resto” (pg. 63)

Bellísima, abrigada por una serpiente, la pintó John Collier en 1982.

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Lilith, como personaje mítico ya está presente entre los antiguos sumerios y babilonios quienes la describen como un súcubo que envuelve con su lujuria a los hombre durante el sueño. Aparece en varias partes del Talmud y en la Cábala y está asociada con demonios y la rebeldía femenina. Según la tradición fue la primera esposa de Adán de quien huyó al negarse a ser sometida, alegando que fueron creados por Dios utilizando el mismo barro, aunque según otra versión fue creada antes que Adán, el día quinto, cuando Dios creó a todas las aves y Lilith está vinculada con la lechuza, que curiosamente los griegos asociaron con Palas Atenea, la Minerva de los romanos, diosa de la inteligencia, que no hemos empleado con sabiduría, dicho sea de paso. Al igual que la lechuza Lilith es una diosa nocturna asociada a la luna y representa nuestra naturaleza instintiva. Y cuando abandonó a su esposo Adán que le quiso imponer su férula machista, se fue volando en dirección al mar, que como sabemos es el símbolo del inconsciente y del origen de la vida.


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Durante la separación de Adán y Eva, que duró un centenar de años, Lilith volvió a juntarse con su ex marido, a quien según la tradición siempre atormentó durante el sueño e incluso a Eva, la hizo víctima de su poder y fue quien la persuadió para que saboreara el fruto prohibido del conocimiento del bien y el mal, tal como lo representa Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

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También se considera a nuestra famosa diablesa la esposa de Asmodeo, rey de los demonios, pero en la novela de Saramago, está casada con Noah, un pobre diablo estéril, cuyos únicos cuernos son los que le pone Lilith a su entero gusto.

Saramago con mucha picardía desmitifica una de las grandes cargas culturales de la tradición judaico-cristiana, el tabú hacia el sexo. Si los griegos -léase a Homero- consideraban los genitales como partes venerables o nobles, la tradición hebrea los considera partes inmundas o deshonestas, de ahí que Adán y Eva corren a cubrirse con hojas de parra, según la tradición, por pura vergüenza, la cual arrastramos todavía..

Saramago utiliza el humor, la ironía, la sátira para fustigar la actitud mojigata hacia el sexo, nos dice por ejemplo:

“Como de costumbre Adán y Eva dormían desnudos, uno al lado del otro, sin tocarse, imagen edificante aunque equívoca de la más perfecta de las inocencias”. (pg. 17)

Hay cierta coquetería y atrevimiento por parte de Eva cuando aprieta contra su seno la mano del querubín Azael, guardián del Paraíso, y si la cosa no pasó a más fue porque “… los ángeles, mientas lo sean, tienen, prohibido cualquier comercio carnal, solo los ángeles caídos son libres de juntarse con quienes quieran y con quienes lo quieran”. (pg. 28 y 29)

El encuentro de Caín con Lilith es todo un espectáculo, lleno de pasión y todo un camasutra, experiencia inolvidable para Caín quien obtiene su mayoría de edad, en un rito de pasaje donde se refuerza toda su virilidad, que magistralmente utilizará en el futuro como un verdadero Juan Tenorio que irrespeta el sagrado sacramento del matrimonio.

Saramago es muy descriptivo respecto a la iniciación erótica de nuestro héroe y la presentación de la avidez de su heroína:

“… la agitación irreprimible de los miembros, las contorsiones del cuerpo de ella o de su propio cuerpo, las posturas que la cópula, por si misma, solicitaba o imponía, hasta el apogeo de los orgasmos. No durmieron mucho en esa primera noche los dos amantes. Ni en la segunda, ni en la tercera, ni en todas las que siguieron, Lilith era insaciable…” (pg. 67)

En cuanto al último paso, el Sacrificio, para la calificación del héroe mítico, para convertirse en Víctima propiciatoria, es simbólica en Caín, pues no padece ninguna inmolación, más bien es sacrifica su propia descendencia, pues el hijo de Lilith ya no tendrá la oportunidad de continuar con su estirpe y es más bien Caín el victimario de toda la humanidad, condenándola al exterminio, sin chance de otra oportunidad como el Macondo de Cien Años de Soledad, una muestra del famosos pesimismo de Saramago, que está desencantado con una humanidad que no escarmienta ni le ha sacado provecho a las lecciones de la Historia y vuelve a tropezarse con la misma piedra. Saramago nos insta a cambiar nuestras circunstancias, pareciendo como si arara en el mar, ante una humanidad sorda, ciega e indiferente. Citando a Marx y Engels de La Sagrada Familia afirma “Si el hombre es formado por las circunstancias, entonces hay que formar las circunstancias humanamente”.

Hay que dejar constancia que Saramago se lleva bien con Dios, cuando se le hizo esta pregunta en una entrevista respondió: “Si, porque gracias a él he escrito esa obra de teatro (se refiere a In nomine Dei) y dos novelas La segunda vida de San Francisco de Asís y El Evangelio según Jesucristo. Sin Dios mi obra quedaría incompleta” y ahora nos regala su Caín, que ya está desatando grandes polémicas, condenas eclesiásticas y no pocos se estarán rasgando las vestiduras. Y Saramago continúa su inacabable discusión con Dios, emulando a su personaje, al final de la novela.

Saramago es un revolucionario, aunque no es partidario de una revolución violenta, sin embargo el mismo dice que la rebelión es alentada por el poder económico que manipula y controla al poder político. Y denuncia la cultura moderna del triunfador que nos inculcan desde pequeños y seguimos inculcando a nuestros hijos, el de ser los mejores, los más fuertes físicamente y materialmente, de ganar siempre.

Quiero concluir este ensayo dejándole la palabra al propio Saramago quien al ser entrevistado en España sostuvo:

“Sinceramente creo que hace falta una revolución, ¡Una revolución ética! Los medios de comunicación, empezando por la televisión y terminando por la radio transmiten el valor dominante ¿A quién pertenecen los medios? Lo peor de todo es que esto existe, porque ha existido siempre. Lo peor de todo es la apatía e indiferencia que de una forma absolutamente general el poder, en sus distintas manifestaciones y expresiones, ha conseguido llevar a la humanidad. O quizás no a toda la humanidad, sino a una parte de la misma, agobiada por la idea de tener que triunfar, de poseer dos o tres coches… y los demás que se fastidien”.

Esto nos lleva a una reflexión, ¿En qué parte de la humanidad estamos colocados? ¿Seguiremos fomentando el materialismo en el que estamos hundidos? Cada uno de nosotros de su propia respuesta.

Edición utilizada:

Saramago, José. CAÍN, Alfaguara, Santillana, México, 2009.

jueves, 29 de abril de 2010

Grupo AMATE en foro sobre CAÍN de Saramago



El Mito Renovado de Caín de José Saramago

Carlos René García Escobar
Antropólogo-Escritor
Guatemala

Una nueva hermenéutica ha surgido a través de la lectura de esta novela. La llamaríamos “la hermenéutica de Saramago”. Según Humberto Eco (1992:5) citado por Mariflor Aguilar Rivero (1998:19-20), el término proviene del mito griego de Hermes, una divinidad destinada a ser la mensajera de los dioses y a su vez volátil y ubicua. Lo que significa la habilidad de movilizarse libremente y en este sentido se trasladó a la posibilidad de remover el sentido de los textos y de las palabras. H. G. Gadamer (Aguilar Rivero, 1998: ibid), describe la hermenéutica en tres momentos históricos: desde la antigüedad se especializó en la filología resolviendo los problemas del lenguaje textual (vocabulario y gramática); luego como exégesis bíblica resolviendo los problemas de la interpretación de los textos sagrados y también en la interpretación de las leyes; modernamente se encontró con el problema durante el siglo XVIII de que la interpretación de los textos sagrados trascendió lo dogmático por lo que se empezó a contextualizarlos históricamente, de este modo la problemática hermenéutica redundó entonces en interpretar la historia. Hablando del lenguaje en términos lingüísticos y siguiendo a Gadamer para los objetivos del presente análisis, se afirma que la comprensión hermenéutica correcta reúne las opiniones previas acerca del texto a interpretar que han sido convalidadas por la distancia en el tiempo, mediante la formulación de preguntas adecuadas que al plantearse como auténtica apertura hacen posible que se escuche la voz de la tradición. (Aguilar Rivero, 1998: 159-160) y (Mendoza, Edgar:1992,84).
Ricoeur, (Lojo, 1997: 46-47) como filósofo del mito, aduce que, si bien ya no vivimos inmersos en la conciencia mitológica, si bien se ha roto la sincronía mítica, el mito sobrevive diacrónicamente, de algún modo, en nuestra cultura, en nuestra literatura, a través de sus símbolos ya que, a estas alturas del proceso histórico, es evidente que por más retorno al mito que se quiera proclamar, resulta imposible la recuperación de lo mítico como conciencia mitológica y sistema integral de pensamiento.
En todo caso creo que nuevos mitos se han formado modernamente por la fuerza penetrante de los mass media contemporáneos. Esto, empero, es ya objeto de análisis en otros lados. Es admisible, eso sí, (Lojo, 1997: 47) que ciertos “reservorios de sentido” articulados en el mundo mítico –en el modo mítico de compresión de lo real- esto es los símbolos, continúen (transformados, diversamente matizados) produciendo sentido en la literatura. (en la novela Caín, aquí en cuestión, diríase). En este sentido concordamos con las ideas de lo arquetípico en Karl Gustav Jung (Jacobi,1983:37-113) para quien los arquetipos simbólicos son las marcas ancestrales de las experiencias humanas básicas por lo que es difícil que un símbolo no esté vinculado de uno u otro modo con ellos. Para Eliade (1972:25-56) la revelación de lo sagrado (hierofanías) es lo más importante en la manifestación de los símbolos. “su aporte más brillante es quizá la exposición del sistema significativo complejo de cada simbolismo, que supone y revela la correspondencia entre los diversos niveles de la realidad cósmica y las modalidades de la existencia humana, y manifiesta así la secreta unidad del cosmos y de la vida”. (Lojo, 1997: 52). En relación a la documentación objeto de nuestro análisis, Eliade, (1972:ibid) refiriéndose a la gran cantidad de documentos arqueológicos, paleontológicos, antropológicos y culturales pasados y presentes obtenidos por la humanidad y que le han permitido reconstruir el pasado histórico cultural del Hombre, afirma que tales documentos históricos son esencialmente religiosos aunque cada dato contenga una significación particular por cada cultura y momento histórico del que ha sido obtenido. Por otro lado, debe tomarse en cuenta que el estudio de los datos implica también que los mismos proporcionan ideas fundamentadas de situaciones históricas distintas y de comportamientos religiosos cuyas estructuras responden a sus propios desarrollos. Asunto que pretendo atisbar en esta exposición.
Saramago interpreta magistralmente el viejo testamento, su Pentateuco, a partir de la acción fratricida de Caín, interponiendo los tiempos y las épocas en que se suscitaron los hechos narrados en esos libros. A partir de la génesis del primer hombre y la primera mujer, Saramago va demostrando dialécticamente la historia de la evolución del género humano, ya que cuando Caín huye señalizado por el prurito de asesino de su hermano impuesto por el señor (o sea Dios) y empieza a recorrer la tierra en calidad de paria, va encontrado pueblos y caravanas de viajeros preexistentes y desconocidos por él. Precisamente, luego de que Adán y Eva fueron expulsados del Edén, encuentran una cueva donde vivir y se unen a una caravana de viajeros dando inicio a una nueva vida para ellos, entre aquellos, obviamente ya existentes humanos por ellos casualmente hallados.
Los hechos más importantes del antiguo testamento pentatéutico, son tratados en el devenir errante de Caín, quien los vive y presencia, como “presentes futuros” y “presentes pasados” que confluyen indistintamente en su errático y ubicuo destino. Del mismo modo los personajes importantes de esas épocas son conocidos por Caín entablando familiaridades propias con ellos. Un destino provocado por el castigo divino. De tal modo que en el Capítulo 10, Pág. 135, se lee:

“Caín no sabe dónde se encuentra, no consigue distinguir si el jumento lo está llevando por una de las tantas vías del pasado o por algún estrecho sendero del futuro, o si, simplemente, va marchando por otro presente cualquiera que todavía no le ha sido dado a conocer. Mira el suelo seco, los cardos espinosos, las escasas hierbas requemadas por el sol, pero suelo seco, cardos y hierbas calcinadas es lo que más abunda por esos inhóspitos parajes. Caminos a la vista, en absoluto, desde aquí se podría llegar a todas partes o a ningún lado, como destinos que se renuevan o que tal vez hayan decidido esperar mejor ocasión para manifestarse”.


En una de tantas conversaciones con su amante Lilith, (la que en el mito, ella misma lo dice en la novela, es todas las mujeres en su nombre) el diálogo se desarrolla así (Pág. 143):

“…Como siempre, a las mujeres, si por un lado les llueve, por otro les viene el viento, En cualquier caso, los inocentes ya están acostumbrados a pagar por los pecadores, Qué extraña idea de lo justo parece tener el señor, La idea de quien no tiene la menor noción de lo que podría ser una justicia humana, Y tú, la tienes, preguntó Lilith, Yo no soy nada más que caín, el que mató a su hermano y por ese crimen fue juzgado, Con bastante benignidad, dígase de paso observó lilith, Tienes razón, sería el último en negarlo, pero la responsabilidad principal la tuvo dios, ese al que llamamos señor, No estarías aquí si no hubieras matado a Abel, pensemos con egoísmo que una cosa ha traído a la otra, He vivido lo que tenía que vivir, matar a mi hermano y dormir contigo en la misma cama son efectos de la misma causa, Cuál, Que estamos todos en manos de dios, o del destino, que es su otro nombre…”

La novela es un largo relato de cuestionamientos a Dios por los destinos manifiestos en las personas y los hechos, en tanto no responden al egolatrismo divino y por lo cual hechos, objetos y personas reciben el implacable castigo por no responder a los divinos intereses.
Las peroratas antidivinas las hace Caín cada vez que suceden los castigos en tanto causas para sus reflexiones teológicas, digamos. Así tenemos que se recorren los tiempos entre (en diálogo con su amante Lilith):

“el caso de un hombre llamado Abraham al que el señor le ordenó que le sacrificara su propio hijo, después el de una gran torre con la que los hombres querían llegar al cielo y que el señor derribó de un soplo, luego el de una ciudad en la que los hombre preferían acostarse con otros hombres y el castigo de fuego y azufre que el señor hizo caer sobre ellos, sin salvar a los niños, que todavía no sabían qué iban a querer en el futuro, a continuación el de una enorme reunión de personas en la falda de una montaña a la que llamaban sinaí y la fabricación de un becerro de oro que que adoraron, a causa de lo cual murieron muchos, el de la ciudad de madián, que se atrevió a matar a treinta y seis soldados de un ejército denominado israelita y cuya población fue por ello exterminada hasta el último niño, el de otra ciudad llamada Jericó, cuyas murallas se derrumbaron con el sonido de las trompetas hechas de cuernos de carneros y después fue destruido todo lo que había dentro, incluidos, además de los hombres y las mujeres, jóvenes y viejos, los bueyes, las ovejas y los burros. Esto es lo que he visto, remató caín, y mucho más para lo que no me llegan las palabras,…” (Pág. 141).

Como se dice en la solapa de la contraportada: Esta novela es “Un irónico y mordaz recorrido en el que el lector asiste a una guerra secular, y en cierto modo, involuntaria, entre el creador y su criatura”. Esta guerra secular se explica por cuanto luego del asesinato de Abel, Dios pacta con Caín asumiendo su responsabilidad en el hecho, y lo condena a un destierro errante hasta el final de los tiempos, según se deduce de la parte final en la última página en la que ambos, Caín y el señor continúan contra argumentándose y discutiendo hasta el final de la Historia.
Finalmente, la novela, densa pero dinámica en su proceso narrativo, es formalmente un artilugio gramatical, pues Saramago rompe con todas las reglas formales de la Redacción y los capítulos se deslizan en grandes párrafos pues, coloca los puntos y las comas según el aliento de la lectura haciendo uso de las mayúsculas y minúsculas según su capricho. Son trece capítulos (Número cabalístico por cierto) en 189 páginas que pueden leerse en unas veinte horas a lo sumo.






Bibliografía citada

Aguilar Rivero, Monteflor
1998 Confrontación, Crítica y Hermenéutica. México, Fontamara.
214 pp.

Eliade, Mircea
1972 Tratado de historia de las religiones. Ed. ERA, México 462 pp.

García Escobar, Carlos René
2005 Aproximación hermenéutica a las danzas tradicionales
guatemaltecas. Avance semiológico en sus originales.
Tradiciones de Guatemala, No. 63. CEFOL-USAC. Guatemala.

Jacobi, Joland

jueves, 22 de abril de 2010

PUEBLOS INDIGENAS DE EL SALVADOR

Declaración de los pueblos indígenas ante las violaciones a los derechos de la Madre Tierra en Nahuizalco y El Salvador
Jueves 22 de abril de 2010
Este día Macuil Miktú, desde la cosmovisión ancestral representa el poder sobro todos los demás días, para perdonar y pedir perdón por toda mala acción cometida. Asimismo, un día que representa el principio, el poder de la noche para dar luz a otro día, el renacimiento a una nueva vida después de la muerte, pedimos permiso al gran formador y creador, corazón del cielo y corazón de la tierra y a cada uno y una de nuestros difuntos, para dar a conocer la siguiente:

Declaración de la Coordinadora Indígena de Nahuizalco

Ante la grave situación por la que atraviesa nuestra Madre Tierra y las repercusiones que esto conlleva para la humanidad, debido a las políticas desarrollistas, economicistas y materialistas desde un enfoque de estado colonial, capitalista y monocultural, fortalecidas por una doctrina neoliberal, la cual considera a nuestra Madre Tierra y a la humanidad como un simple recurso o mercancía, de quienes se puede disponer de manera irracional para los fines de producción y acumulación de riquezas concentradas en pocas manos, por tanto, al Pueblo Salvadoreño, la opinión publica nacional e internacional,

Manifestamos:

Autoridades y representantes de los pueblos y nacionalidades indígenas de El Salvador, reunidas en la ciudad de Nahuizalco entre los días 10 y 22 de abril del 2010, amparados en su presencia histórica en este territorio y en base al principio de la libre determinación y autonomía de los pueblos indígenas del mundo, este 22 de abril, en que el mundo celebra el día de la Tierra, nos sumamos al hermano pueblo de Bolivia para declarar los “Derechos de la Madre Tierra” y exigir a los gobiernos y grupos de poder cambiar un modelo que avanza en la destrucción de la vida, y que acabará, incluso, hasta con los poderosos que se consideran inalcanzables por la justicia de la madre naturaleza.

Consideramos :

Que el cambio climático representa una real amenaza para la existencia de la humanidad, para los seres vivos y no vivos de nuestra Madre Tierra; constatando el grave peligro que existe para todas las regiones del mundo, los polos de la Tierra, fuentes de agua, poblaciones afectadas por desastres crecientes, plantas, animales y ecosistemas en general. Estamos convencidos que los más afectados por el cambio climático somos los y las más pobres, los excluidos y a la vez explotados y explotadas del planeta, que veremos destruidos nuestros hogares, nuestras fuentes de sobrevivencia y seremos obligados a migrar y buscar refugio.

Confirmamos que las emisiones de gases del efecto invernadero se originaron en los países industrializados del norte; constatando que el cambio climático es producto del sistema capitalista neoliberal, lamentamos el fracaso de la Conferencia de Copenhague por responsabilidad de los países industrializados que no quieren reconocer la deuda climática e histórica que tienen con los países empobrecidos, las futuras generaciones y nuestra Madre Tierra.

Exigimos al Estado de El Salvador:

1. Respaldar en instancias nacionales e internacionales la declaración y el cumplimiento de los Derechos de la Madre Tierra.
2. Tomar todas las medidas urgentes para detener el grave deterioro de la Madre Tierra, la contaminación de los ríos, lagos, mares, el aire, la tierra, fruto de los 518 años de políticas colonizadoras, explotadoras y privatizadoras de modelos coloniales, hoy neoliberales.
3. Detener todos los proyectos de muerte: represas, minería, carreteras que devoran nuestras reservas ecológicas, proyectos habitacionales, todos con el pretexto de representar beneficio y “desarrollo humano”, ya que estos atentan contra la biodiversidad, nuestros lugares sagrados y nuestras propias vidas en nuestros territorios.
4. Rechazar enfáticamente el uso de productos genéticamente manipulados en el territorio salvadoreño ya que estos atentan contra la biodiversidad, nuestra seguridad y soberanía alimentaria.
5. Adoptar en sus políticas públicas un enfoque intercultural en las aéreas de educación, salud, economía, legislación y agricultura, para erradicar el racismo, la discriminación y marginación que hasta hoy se manifiesta en la gestión pública y privada.
6. Ratificar y cumplir los convenios internacionales a favor de los pueblos originarios en El Salvador (Convenio 169 OIT; Declaración Universal de los Derechos de Pueblos Indígenas).
7. Cumplir con los compromisos pactados en el plan de gobierno.
8. Detener la destrucción, invasión y el saqueo de lugares sagrados (Sihuatan, Guija, Tajcuilujlan y otros)
9. Emprender la reforma constitucional para el reconocimiento de pueblos indígenas en El Salvador.
10. Anular y corregir datos del censo de población realizado en 2007 con respecto a población indígena para evitar su invisibilización.
11. Esclarecer y resarcir masacres indígenas perpetradas en nuestro territorio, especialmente en 1932.
12. Incorporar en la curricula educativa el respeto a la Madre Tierra desde la cosmovisión indígena.
13. Declarar un estado pluricultural que reconozca la existencia de distintas culturas.

Nuestra Madre Tierra tiene derecho a la vida; a no ser envenenada con agro tóxicos, cianuro, armas atómicas, desechos tóxicos de la gran empresa, represas hidroeléctricas; a ser reconocida como fuente de la vida y la vida misma y no como un simple recurso natural y materia prima. Lo que le permitiría a la humanidad liberarse de su condición de recurso humano, de mercancía. Esto significa que no podrá haber libertad para la humanidad sin la liberación de nuestra Madre Tierra.

Sin los derechos de la madre tierra, no hay derechos humanos.

La tierra no le pertenece a la humanidad, nosotros/as le pertenecemos a ella.

Ne tal tesu guipia iteguyu, tejemet ti ipal ne tal.

Por la dignidad y la autodeterminación de los pueblos, avanzamos hacia el “Vivir Bien”.

Tinemi susul yec.

miércoles, 21 de abril de 2010

Nahuizalco honrará a la Madre Tierra


JAFETH,PINTOR DE SUEÑOS Y REALIDADES




COMUNIDADES INDIGENAS CONMEMORAN

DIA MUNDIAL DE LA TIERRA



En el “Día Mundial de la Tierra” el jueves 22 de Abril, la comunidad indígena de Nahuizalco honrará a la Madre Tierra, con una ceremonia y un foro, en el cual se presentarán nuevas pautas para el reconocimiento constitucional de los derechos indígenas y los derechos de la Madre Tierra en El Salvador.

La actividad se realizará en el parque central de Nahuizalco a partir de las ocho de la mañana, y en el foro participaran representantes de las comunidades indígenas, además de propuestas novedosas como las reflexiones del Procurador Adjunto, Dr. Salvador Menéndez Leal, sobre “Los derechos de la Madre Tierra–un nuevo horizonte de derechos”; una propuesta de “Ordenanza Municipal de Reconocimiento de los Pueblos Indígenas”, a implementarse en Nahuizalco, presentada por el abogado Gustavo Pineda de FESPAD, y consideraciones sobre la ruta del cumplimiento de derechos indígenas en El Salvador, por el Dr. Félix Ulloa de IEJES.

Representantes de varios comunidades indígenas fundamentarán además su demanda de amparo para que la Corte Suprema de Justicia declare nulos los datos del último Censo de Población 2007, sobre la población indígena del país. La demanda se presentará a la Corte Suprema de Justicia en los próximos días.

La actividad en el “Día de la Tierra”, ha sido convocada por Coordinadora Indígena de Nahuizalco, Consejo Indígena de Tajcuilujlan, COMPAS El Salvador, Los Pasos del Jaguar, FESPAD, IEJES, Museo de la Palabra y la Imagen, Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y Terre des Hommes Alemania.

Este foro en Nahuizalco se produce paralelamente a la “Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra”, que se realiza en Cochabamba, Bolivia.

martes, 20 de abril de 2010

Eduardo Galeano CUMBRE DE LA MADRE TIERRA



MENSAJE A LA CUMBRE DE LA MADRE TIERRA *Por Eduardo Galeano
“Los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad”
Lamentablemente, no podré estar con ustedes. Se me atravesó un palo en la rueda, que me impide viajar.

Pero quiero acompañar de alguna manera esta reunión de ustedes, esta reunión de los míos, ya que no tengo más remedio que hacer lo poquito que puedo y no lo muchito que quiero.

Y por estar sin estar estando, al menos les envío estas palabras.

Quiero decirles que ojalá se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible también, para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresión colectiva de los pueblos que no dirigen la política mundial, pero la padecen.

Ojalá seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo, el Tribunal de la Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.

Ojalá seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación palabraria, que en América latina es más nociva que la inflación monetaria. Y también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro.

Hay quienes dicen que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de la llamada “comunidad internacional”, ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.

Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está redescubriendo a sí misma al cabo de dos siglos de vida mentida.

Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.

Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza.

Hay voces del pasado que hablan al futuro.

Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio.

El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.

Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera.

Las culturas indígenas la ven desde adentro. Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.

Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.



Vuelan abrazos, desde Montevideo.

miércoles, 14 de abril de 2010

domingo, 11 de abril de 2010



'El valor de las cosas y los momentos
no está en el tiempo que duran,
sino en la intensidad con que se viven.
Por eso existen momentos maravillosos, inolvidables,
cosas inexplicables y personas incomparables.