domingo, 9 de septiembre de 2007

Lluvia de luna llena


LLUVIA DE LUNA LLENA

La explosión transparente de una mujer llena de fuerza, vital, con todos las consecuencias, escribe el primer poemario de esta “...chorotega/que ve con ojos vivos/que ama con fuerza volcánica”. Página tras página, en diversos contextos, se toca ese fuego y, entonces, sólo queda gozarlo, sufrirlo, bailarlo. Y así compartir el “jeroglífico del sentimiento” y experiencias de esta poeta, como Margo Glantz habla de Sor Juana.

El poemario nos expresa una mujer habitada de amores y dualidades, con la pasión insaciable de lluvias de búsqueda, encuentro y pérdida, que –indómita- sueña y vive el “eros permanente y fugaz” . Ella es luna llena y luz negra. Desborda de amor, de entrega, del placer de amar y sentirse amada, con la transparencia que adivina las metáforas. Ella, Lilith, una mujer de poder de seducir y ser seducida, sin límites artificiales, y que sucumbe impotente ante el prodigio del amor del hombre que mágicamente la conquista hasta su hondura más bella; y así en la fusión y memoria de sus sangres penetra y “sobotea su mito”: la resuelve, resolviéndose.

Como señala Luis Melgar Brizuela, en este libro (por antonomasia, en el poema El Omeyocan” que cierra el poemario) se conjugan los temas del indigenismo y el amor, con una nueva alquimia de mujer que se atreve a expresar libremente su deseo y sus experiencias “vestida de luz/habitada de sombras... deseando comer el corazón de los hombres”, ella “cihaucoatl/nube huracanada”, ella “mujer serpiente”, ella “Magdalena que vacía sus ánforas”, ella que ama intensamente y con apuro, no sin tener “interrogantes” y espantar fantasmas y cuestionar si el destino de amar es un “cruce de destinos o un destino de cruces”, con la continua y paradójica presencia/ausencia del amor.

De esta manera, el poemario entero recorre una geografía, una biografía, un cuerpo y alma de mujer con un hombre, un esposo estable o un amante, un músico, un poeta, acaso una fantasía, en el que el conjunto de poemas conjuran y contrastan elementos entrelazados con experiencias activas para darnos, con una inmediatez sincera (“Ser sincero es ser potente”, decía Darío), una calidez de lecturas que le permite a cada lector/lectora vivir en ellos de una manera única, distinta y universal. Por eso es mágico, tangible, atractivo, porque lo involucra al lector/lectura desde su intimidad a la universalidad de la experiencia erótica, amorosa, de relaciones, con una variedad enriquecedora de expresiones en el mundo de la realidad y de la ensoñación.

Podemos afirmar que este poemario entra de lleno en la frondosa y sensual expresividad de la poesía amorosa centroamericana de voces como la de Ana Istarú, Gioconda Belli y Claribel Alegría por citar sólo algunas de ellas; también a la de la mexicana Coral Bracho. “Lluvia de luna llena” de Marisol Briones configura así una valiosa contribución a la literatura erótica femenina.
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©Luis Alberto Ambroggio

poeta argentino .

Academia norteamericana de Lengua Española