jueves, 29 de abril de 2010

Grupo AMATE en foro sobre CAÍN de Saramago



El Mito Renovado de Caín de José Saramago

Carlos René García Escobar
Antropólogo-Escritor
Guatemala

Una nueva hermenéutica ha surgido a través de la lectura de esta novela. La llamaríamos “la hermenéutica de Saramago”. Según Humberto Eco (1992:5) citado por Mariflor Aguilar Rivero (1998:19-20), el término proviene del mito griego de Hermes, una divinidad destinada a ser la mensajera de los dioses y a su vez volátil y ubicua. Lo que significa la habilidad de movilizarse libremente y en este sentido se trasladó a la posibilidad de remover el sentido de los textos y de las palabras. H. G. Gadamer (Aguilar Rivero, 1998: ibid), describe la hermenéutica en tres momentos históricos: desde la antigüedad se especializó en la filología resolviendo los problemas del lenguaje textual (vocabulario y gramática); luego como exégesis bíblica resolviendo los problemas de la interpretación de los textos sagrados y también en la interpretación de las leyes; modernamente se encontró con el problema durante el siglo XVIII de que la interpretación de los textos sagrados trascendió lo dogmático por lo que se empezó a contextualizarlos históricamente, de este modo la problemática hermenéutica redundó entonces en interpretar la historia. Hablando del lenguaje en términos lingüísticos y siguiendo a Gadamer para los objetivos del presente análisis, se afirma que la comprensión hermenéutica correcta reúne las opiniones previas acerca del texto a interpretar que han sido convalidadas por la distancia en el tiempo, mediante la formulación de preguntas adecuadas que al plantearse como auténtica apertura hacen posible que se escuche la voz de la tradición. (Aguilar Rivero, 1998: 159-160) y (Mendoza, Edgar:1992,84).
Ricoeur, (Lojo, 1997: 46-47) como filósofo del mito, aduce que, si bien ya no vivimos inmersos en la conciencia mitológica, si bien se ha roto la sincronía mítica, el mito sobrevive diacrónicamente, de algún modo, en nuestra cultura, en nuestra literatura, a través de sus símbolos ya que, a estas alturas del proceso histórico, es evidente que por más retorno al mito que se quiera proclamar, resulta imposible la recuperación de lo mítico como conciencia mitológica y sistema integral de pensamiento.
En todo caso creo que nuevos mitos se han formado modernamente por la fuerza penetrante de los mass media contemporáneos. Esto, empero, es ya objeto de análisis en otros lados. Es admisible, eso sí, (Lojo, 1997: 47) que ciertos “reservorios de sentido” articulados en el mundo mítico –en el modo mítico de compresión de lo real- esto es los símbolos, continúen (transformados, diversamente matizados) produciendo sentido en la literatura. (en la novela Caín, aquí en cuestión, diríase). En este sentido concordamos con las ideas de lo arquetípico en Karl Gustav Jung (Jacobi,1983:37-113) para quien los arquetipos simbólicos son las marcas ancestrales de las experiencias humanas básicas por lo que es difícil que un símbolo no esté vinculado de uno u otro modo con ellos. Para Eliade (1972:25-56) la revelación de lo sagrado (hierofanías) es lo más importante en la manifestación de los símbolos. “su aporte más brillante es quizá la exposición del sistema significativo complejo de cada simbolismo, que supone y revela la correspondencia entre los diversos niveles de la realidad cósmica y las modalidades de la existencia humana, y manifiesta así la secreta unidad del cosmos y de la vida”. (Lojo, 1997: 52). En relación a la documentación objeto de nuestro análisis, Eliade, (1972:ibid) refiriéndose a la gran cantidad de documentos arqueológicos, paleontológicos, antropológicos y culturales pasados y presentes obtenidos por la humanidad y que le han permitido reconstruir el pasado histórico cultural del Hombre, afirma que tales documentos históricos son esencialmente religiosos aunque cada dato contenga una significación particular por cada cultura y momento histórico del que ha sido obtenido. Por otro lado, debe tomarse en cuenta que el estudio de los datos implica también que los mismos proporcionan ideas fundamentadas de situaciones históricas distintas y de comportamientos religiosos cuyas estructuras responden a sus propios desarrollos. Asunto que pretendo atisbar en esta exposición.
Saramago interpreta magistralmente el viejo testamento, su Pentateuco, a partir de la acción fratricida de Caín, interponiendo los tiempos y las épocas en que se suscitaron los hechos narrados en esos libros. A partir de la génesis del primer hombre y la primera mujer, Saramago va demostrando dialécticamente la historia de la evolución del género humano, ya que cuando Caín huye señalizado por el prurito de asesino de su hermano impuesto por el señor (o sea Dios) y empieza a recorrer la tierra en calidad de paria, va encontrado pueblos y caravanas de viajeros preexistentes y desconocidos por él. Precisamente, luego de que Adán y Eva fueron expulsados del Edén, encuentran una cueva donde vivir y se unen a una caravana de viajeros dando inicio a una nueva vida para ellos, entre aquellos, obviamente ya existentes humanos por ellos casualmente hallados.
Los hechos más importantes del antiguo testamento pentatéutico, son tratados en el devenir errante de Caín, quien los vive y presencia, como “presentes futuros” y “presentes pasados” que confluyen indistintamente en su errático y ubicuo destino. Del mismo modo los personajes importantes de esas épocas son conocidos por Caín entablando familiaridades propias con ellos. Un destino provocado por el castigo divino. De tal modo que en el Capítulo 10, Pág. 135, se lee:

“Caín no sabe dónde se encuentra, no consigue distinguir si el jumento lo está llevando por una de las tantas vías del pasado o por algún estrecho sendero del futuro, o si, simplemente, va marchando por otro presente cualquiera que todavía no le ha sido dado a conocer. Mira el suelo seco, los cardos espinosos, las escasas hierbas requemadas por el sol, pero suelo seco, cardos y hierbas calcinadas es lo que más abunda por esos inhóspitos parajes. Caminos a la vista, en absoluto, desde aquí se podría llegar a todas partes o a ningún lado, como destinos que se renuevan o que tal vez hayan decidido esperar mejor ocasión para manifestarse”.


En una de tantas conversaciones con su amante Lilith, (la que en el mito, ella misma lo dice en la novela, es todas las mujeres en su nombre) el diálogo se desarrolla así (Pág. 143):

“…Como siempre, a las mujeres, si por un lado les llueve, por otro les viene el viento, En cualquier caso, los inocentes ya están acostumbrados a pagar por los pecadores, Qué extraña idea de lo justo parece tener el señor, La idea de quien no tiene la menor noción de lo que podría ser una justicia humana, Y tú, la tienes, preguntó Lilith, Yo no soy nada más que caín, el que mató a su hermano y por ese crimen fue juzgado, Con bastante benignidad, dígase de paso observó lilith, Tienes razón, sería el último en negarlo, pero la responsabilidad principal la tuvo dios, ese al que llamamos señor, No estarías aquí si no hubieras matado a Abel, pensemos con egoísmo que una cosa ha traído a la otra, He vivido lo que tenía que vivir, matar a mi hermano y dormir contigo en la misma cama son efectos de la misma causa, Cuál, Que estamos todos en manos de dios, o del destino, que es su otro nombre…”

La novela es un largo relato de cuestionamientos a Dios por los destinos manifiestos en las personas y los hechos, en tanto no responden al egolatrismo divino y por lo cual hechos, objetos y personas reciben el implacable castigo por no responder a los divinos intereses.
Las peroratas antidivinas las hace Caín cada vez que suceden los castigos en tanto causas para sus reflexiones teológicas, digamos. Así tenemos que se recorren los tiempos entre (en diálogo con su amante Lilith):

“el caso de un hombre llamado Abraham al que el señor le ordenó que le sacrificara su propio hijo, después el de una gran torre con la que los hombres querían llegar al cielo y que el señor derribó de un soplo, luego el de una ciudad en la que los hombre preferían acostarse con otros hombres y el castigo de fuego y azufre que el señor hizo caer sobre ellos, sin salvar a los niños, que todavía no sabían qué iban a querer en el futuro, a continuación el de una enorme reunión de personas en la falda de una montaña a la que llamaban sinaí y la fabricación de un becerro de oro que que adoraron, a causa de lo cual murieron muchos, el de la ciudad de madián, que se atrevió a matar a treinta y seis soldados de un ejército denominado israelita y cuya población fue por ello exterminada hasta el último niño, el de otra ciudad llamada Jericó, cuyas murallas se derrumbaron con el sonido de las trompetas hechas de cuernos de carneros y después fue destruido todo lo que había dentro, incluidos, además de los hombres y las mujeres, jóvenes y viejos, los bueyes, las ovejas y los burros. Esto es lo que he visto, remató caín, y mucho más para lo que no me llegan las palabras,…” (Pág. 141).

Como se dice en la solapa de la contraportada: Esta novela es “Un irónico y mordaz recorrido en el que el lector asiste a una guerra secular, y en cierto modo, involuntaria, entre el creador y su criatura”. Esta guerra secular se explica por cuanto luego del asesinato de Abel, Dios pacta con Caín asumiendo su responsabilidad en el hecho, y lo condena a un destierro errante hasta el final de los tiempos, según se deduce de la parte final en la última página en la que ambos, Caín y el señor continúan contra argumentándose y discutiendo hasta el final de la Historia.
Finalmente, la novela, densa pero dinámica en su proceso narrativo, es formalmente un artilugio gramatical, pues Saramago rompe con todas las reglas formales de la Redacción y los capítulos se deslizan en grandes párrafos pues, coloca los puntos y las comas según el aliento de la lectura haciendo uso de las mayúsculas y minúsculas según su capricho. Son trece capítulos (Número cabalístico por cierto) en 189 páginas que pueden leerse en unas veinte horas a lo sumo.






Bibliografía citada

Aguilar Rivero, Monteflor
1998 Confrontación, Crítica y Hermenéutica. México, Fontamara.
214 pp.

Eliade, Mircea
1972 Tratado de historia de las religiones. Ed. ERA, México 462 pp.

García Escobar, Carlos René
2005 Aproximación hermenéutica a las danzas tradicionales
guatemaltecas. Avance semiológico en sus originales.
Tradiciones de Guatemala, No. 63. CEFOL-USAC. Guatemala.

Jacobi, Joland