domingo, 11 de abril de 2010



HISTORIA SIN FIN

Mientras aguardaban
en una sala de aeropuerto
él leía un periódico
para matar la espera.
Ella agitaba mariposas
de su mente y en su bolso.
Ambos se percibían
por el rabo del ojo
sin registrarse totalmente.
Pero
-estas cosas ocurren,
como sabe usted-,
ella le preguntó la hora,
para afirmar seguridades,
él cerró entonces el periódico
y se miraron.
Seguro que es seguro su país?
inquirió ella.
Más seguro que cualquiera, le aseguro,
respondió él,
para tranquilizarla.
A estas alturas
Él, un hombre formal-por su apariencia-
había comenzado a desplegar
los mitos ancestrales de su tierra,
como si supiera que eran imán
para atraerla a ella.
Ella, como volviendo de un lugar oscuro,
sonrió con una luz que difuminó su luto
y le contó sobre el Encuentro al que iba.
Los altavoces anunciaron
las salidas.
Él, a punto de perder el vuelo
fue empujado por ella,
que con extraño impulso,
le entregó una tarjeta poema
con sus datos.
Los vuelos tenían
destinos diferentes.
Él arribó a la Isla grande y
a su bosque siempreverde.
Ella a la región Entre Ríos y
se enamoró de inmediato
del paisaje , de la gente,
presa como de un encantamiento
entre la vida que se le revelaba
bajo aquel cielo gris
con mil gotitas frías
mojándola para florecerla.

Entre collares de palabras,
solidaridades y la perenne bendición
de la Diosa de las Aguas
ella lo habría olvidado,
de no ser por que encontró
un sorpresivo mail escrito por él
donde la retrataba
tal cual era.
Descubrieron entonces,
que se conocían desde siempre
y se volvieron constructores.
Él, experto en puentes colgantes
los decoró con piedras arcoiris
para quitarle a ella
el miedo de cruzarlos.
Ella, pese a su inexperiencia
logró atar todos los nudos.Ahora
esta historia de muchos
y de dos
se escribe,enriquece,
crece
día a día
como el cuento aquel
de
la historia sin fin.



Marisol Briones